En el marco de la quinta edición del Foro de Inversión de Keiretsu Forum y Corporación Mondragón, celebrada el 12 de marzo de 2026 en el Parque Tecnológico Garaia (Gipuzkoa), tuvo lugar la mesa redonda “DeepTech para la industria”, previa a la presentación de startups ante inversores. La sesión reunió a perfiles de referencia del ámbito inversor e institucional para analizar cómo transformar ciencia e innovación en empresas industriales escalables, competitivas y con impacto real en el mercado.
La actividad fue inaugurada por Joseba Sagastigordia, coordinador del equipo de Mondragón Ventures, quien contextualizó el encuentro dentro de la estrategia de diversificación e innovación del grupo cooperativo. En su intervención, puso en valor la dimensión de Mondragón —con 70.000 personas, 92 cooperativas y 11.000 millones de facturación— y defendió el papel de la corporación como socio industrial, socio de mercado y socio financiero tanto para startups como para inversores. Sagastigordia subrayó, además, que este foro, ya en su quinta edición, no solo genera oportunidades de inversión, sino que también contribuye a impregnar culturalmente a la organización de una mentalidad innovadora y emprendedora.
Titular de Joseba Sagastigordia:
“Mondragón quiere ser un socio industrial, financiero y de largo plazo para hacer crecer la innovación”
La mesa estuvo moderada por Miquel Costa, presidente y CEO de Keiretsu Forum Spain, quien condujo el debate con un enfoque muy práctico, orientado a aterrizar los grandes conceptos del DeepTech en preguntas clave para el ecosistema: qué diferencia realmente a una startup DeepTech de una startup tradicional, cuáles son los cuellos de botella para llevar la ciencia al mercado, qué papel deben jugar los grandes corporates y qué necesitan escuchar hoy los inversores para apostar por este tipo de compañías.
Costa supo dar ritmo al diálogo, enlazando las distintas visiones de los ponentes y situando el debate en un plano muy útil para emprendedores e inversores. También introdujo una idea relevante: la necesidad de que las corporaciones no se limiten a “hablar” de innovación o DeepTech desde el marketing, sino que la incorporen de forma real en sus estructuras, procesos y modelos de negocio.

Miquel Costa:
“El reto no es solo hablar de DeepTech, sino integrarlo de verdad en las corporaciones y convertirlo en creación de valor”
Desde la visión institucional, José María García, director de Desarrollo de Negocio de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), explicó el papel de esta entidad como uno de los brazos inversores del Estado para apoyar compañías tecnológicas y digitales, especialmente en momentos críticos de desarrollo. Detalló que la SETT invierte siempre acompañada de capital privado y con una clara misión: cubrir el difícil espacio del escalado. Para García, uno de los grandes déficits del ecosistema español y europeo no está tanto en la generación de ciencia como en su acompañamiento posterior hasta convertirse en empresas sólidas y de gran tamaño.
A lo largo de la conversación insistió en una idea que repitió como síntesis de varios problemas: “esto es un problema cultural”. A su juicio, hace falta una cultura más orientada al mercado, más enfocada en la patente y en la comercialización que en el paper, y también una cultura inversora basada en el capital paciente, capaz de esperar retornos a varios años vista.

José María García:
“El gran reto no es solo innovar, sino escalar: en DeepTech hacen falta cultura de mercado y capital paciente”
Por su parte, Nacho Sala, partner de Grow Venture Partners y emprendedor de referencia en el ecosistema tecnológico español, defendió el enorme potencial científico existente en España, pero advirtió de que sigue faltando ambición y visión a largo plazo en muchos proyectos. Desde su experiencia invirtiendo en fases muy tempranas, incluso antes de la constitución formal de algunas compañías, destacó la importancia de acompañar a los equipos para que nazcan bien estructurados, con una base societaria e inversora adecuada para crecer después.
Sala definió el DeepTech como esa tecnología muy puntera que trata de resolver problemas de forma radicalmente novedosa, aunque asumiendo un alto grado de incertidumbre. En su opinión, además de ciencia excelente, el ecosistema necesita equipos más equilibrados, más ambiciosos y más conectados con el mercado, así como más capital privado dispuesto a esperar entre cuatro y ocho años para ver madurar las tecnologías en las que invierte.
Nacho Sala:
“En España hay muy buena ciencia, pero necesitamos más ambición, mejores equipos y capital realmente paciente”
Desde Corbites, Alberto Donà aportó una visión muy centrada en la industria y la descarbonización. Explicó que el verdadero rasgo diferencial del DeepTech es que no se apoya simplemente en herramientas ya consolidadas, sino que busca desarrollar tecnologías rompedoras, capaces de abrir nuevos mercados y transformar industrias enteras. En ese sentido, subrayó que la innovación industrial de base tecnológica requiere asumir riesgos mayores que otros modelos de negocio más convencionales.
Donà puso el foco en una cuestión especialmente relevante en Europa: la aversión al riesgo. A su entender, existe talento científico y capacidad tecnológica, pero muchas veces falta decisión para emprender y, una vez la empresa alcanza una fase atractiva, también falta convicción para seguir creciendo de forma independiente en lugar de vender demasiado pronto. Esa realidad acaba limitando el tamaño de los grandes éxitos europeos y reduciendo el círculo virtuoso de retornos y reinversión dentro del propio ecosistema.
Alberto Donà:
“Europa tiene talento y ciencia, pero necesita asumir más riesgo para convertir el DeepTech en grandes compañías”
La intervención de Amaya Tanco, de Clave Capital, fue una de las más completas y también una de las más inspiradoras en el cierre de la mesa. Tanco, con amplia experiencia en transferencia de tecnología e inversión ligada a centros de investigación y universidades, defendió que el elemento diferencial del DeepTech es que detrás existe investigación sólida, desarrollada durante años, y una barrera de entrada difícilmente replicable a corto plazo.
A su juicio, uno de los principales cuellos de botella está en encontrar ese “mix perfecto” entre excelencia científica y capacidad empresarial. España, dijo, genera muy buena innovación, pero muchas veces falla cuando llega el momento de convertirla en negocio, de llevarla al mercado y de crear empresas capaces de escalar. Por eso reclamó perfiles híbridos y equipos equilibrados, capaces de entender simultáneamente la ciencia y el business.
En otro momento especialmente interesante, también advirtió de que muchas grandes corporaciones todavía no han interiorizado del todo que su futuro dependerá de cuánto inviertan hoy en innovación. Frente a ello, puso en valor ejemplos como Mondragón, que sí está creando vehículos específicos para detectar e impulsar tecnologías con potencial industrial.
Pero fue en el cierre donde dejó probablemente la idea más potente de toda la mesa: la necesidad de sumar esfuerzos para construir desde España empresas DeepTech sólidas, generadoras de empleo de calidad y capaces de retener aquí el valor creado. Frente a modelos más rápidos o líquidos, defendió que invertir en ciencia exige paciencia, comprensión de los tiempos y visión de país. Su conclusión fue clara: si entre todos se consigue apoyar este tipo de compañías, ganan los inversores, gana la industria y gana el territorio.
Amaya Tanco:
“Invertir en DeepTech es apostar por ciencia, empleo de calidad y empresas sólidas que puedan crecer desde España”
En conjunto, la mesa redonda dejó un mensaje compartido por todos los participantes: España cuenta con talento científico, capacidad tecnológica y oportunidades reales en DeepTech, pero necesita reforzar la conexión entre ciencia, empresa e inversión. Para ello serán claves los equipos híbridos, la ambición emprendedora, la implicación real de las corporaciones y, sobre todo, un capital dispuesto a acompañar procesos largos de maduración.
La sesión sirvió, así, no solo como antesala del foro de startups, sino como una declaración de intenciones: el futuro de la industria pasa por apostar por tecnologías disruptivas con vocación de mercado. Y para que ese futuro se construya aquí, será necesario combinar visión industrial, coinversión, paciencia y compromiso con el escalado.
